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Cine

Abortar en Chad y ser millennial en Noruega

María Guerra 8 julio, 2021 1


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El gran acierto de Cannes es programar las películas que plantean casi la misma pregunta en una sola jornada y ofrecen tentativas de respuestas desde cualquier esquina del planeta. Un hilo invisible conecta las dos películas de hoy en la sacrosanta sección oficial a concurso: Lingui del director chadiano Mahamat-Saleh Haroun y The Worst Person In The World del noruego Joaquim Trier.

Lingui en chadiano significa lazos, es una palabra ancestral sobre la ayuda dentro de la comunidad, un valor que va desapareciendo en la atomizada sociedad del siglo XXI. Esta es la primera película de Haroun (Bye, bye Africa, Darrat, Un Hombre que llora) en la que las mujeres son protagonistas, y en lugar de hacer una crónica de la trágica desigualdad, convierte Lingui en una fábula que va virando el tono hacia lo luminoso, en la, incluso, que fantasea con un retorno a la solidaridad perdida.

La protagonista (Achouackh Abakar) es una madre soltera que descubre que su hija de 15 años está embarazada, a la intenta ayudar abortar en una sociedad donde el aborto es ilegal y las madres solas están estigmatizadas. Rodada desde la dignidad y la ausencia de victimismo, Haroun envuelve el relato en una fotografía limpia y real, donde no hay compasión ni mirada subrayada. Lingui avanza con tensión de thriller, y va se lanza hacia una solución desesperada pero sin aspavientos, y mostrando a una madre que acepta con pragmatismo su lugar en el mundo. Pero también hay ira y rebeldía, pero sobre todo Lingui propone un horizonte entre mágico y realista, una búsqueda de soluciones comunes y gestos útiles que libren a las mujeres del sometimiento en forma de violencia, maternidades impuestas y ablaciones. Es un cuento que no insulta. Una parábola agridulce que sin pretensiones.

Lingui de Mahamat-Saleh Haroun

Entre los rituales de Cannes, uno de los más divertidos es imaginar qué posibilidades podría tener una película ante el jurado. Spike Lee es el primer presidente negro en las 74 ediciones de Cannes, y desde luego Haroun es un maestro de la elipsis, la tensión, la fotografía y el tono contenido. Incluso, posiblemente ésta sea la primera película que ve Lee de este director africano, que seguramente le sorprenderá más que la tragicomedia noruega The Worts Person in the World de Joaquim Trier, una despiadada disección del egocentrismo de los treintañeros del mundo rico que deja un regusto de derrota e invita a la humildad.

Una voz de narrador va desgranando la vida de una joven estudiante de medicina, llena una prepotente de ambición da por supuesto que tiene derecho a ser feliz y trazar su destino, como el que elige los suplementos de un coche. La actriz Renate Reinsve entra ya en la lista de las premiables por su interpretación, aparentemente cerebral, pero cargada de una sobrecogedora emoción en la que va pasando de capítulo vital a la velocidad del rayo.

Trier sitúa a sus protagonistas en un escenario de Ikea, donde el nivel de confort supuestamente concede un grado de felicidad que con el paso del tiempo empieza a declinar. Con delicadeza y cariño, los personajes van encogiendo sus expectativas, el fracaso existencial va ganando territorio hasta colocarles en la realidad desabrida que recuerda a las mujeres de Chad. Es brillante y está bien construida, pero se toma deamasiado en serio y le falta el carisma , por ejemplo de Toni Erdmann (2016) de Maren Ade.

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