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Titane, La película calambrazo que revolucionó Cannes

María Guerra 17 julio, 2021 5


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Spike Lee cumplió el mandato de un buen presidente del jurado de un festival como Cannes: lograr un palmarés relevante y sacarlo del marasmo de la alta cultura, donde la burguesía masculina mundial se toca mientras piensa o viceversa. Titane, de la directora francesa Julia Ducournau (Crudo, 2016) es una película imperfecta, con un arranque jacarandoso y sangriento, que irritó a los dinosaurios de la crítica que no se quedaron a ver el desarrollo imponente de su protagonista, una mujer atravesada por el titanio de una operación tras un brutal accidente de coche en la infancia. Alexia (como la Siri de Amazon) queda conectada de por vida a la pasión por las carrocerías y que consuma con milagroso embarazo.

Titane vuela de lo grotesco hacia lo mítico cuando Alexia, interpretada por la andrógina y fluida actriz Agathe Rousselle se lanza a una huída desesperada de su metálico estado de buena esperanza y de los crímenes que va dejando. Su encuentro con Vincent Landon, un bombero destrozado por la desaparición de su hijo desarrolla un evangelio, donde un nuevo amor nace exento de juicios y castigos ancentrales. Lo dijo bien claro la directora en una emotiva rueda de prensa: “Titane es una historia de amor incondicional. Mi objetivo era hacer que la cuestión del género de la protagonista fuera irrelevante para el público. ¿Qué es la identidad? Liberarse de las ideas preconcebidas de lo que los seres humanos deben ser”. De un plumazo, Julia Ducournau sentó las bases de un argumento sin imposturas.

Los festivales no son carreras de coches ni caballos, y el arte no debe ser un soldado de la corrección política o académica. Pero los certámenes se hacen relevantes cuando las películas retratan con su mirada libre y anárquica el espíritu de su tiempo y eso desde luego lo consigue Titane. Ducournau pone sobre la pantalla, con la brutalidad de una operación sin anestesia, los temas candentes del género y las relaciones. Muchos ya bendicen la llegada de una nueva mesías del género binario, pero no nos olvidemos de que quien lo hace es una mujer y que habla de una mujer embarazada, sometida al bíblico “parirás con dolor (un coche)”.

Es una grandísima noticia que Cannes conceda una Palma de oro a una mujer, la segunda tras Jane Campion por El Piano en 1993. Pero mejor noticia todavía es que Ducournau haya entrado en el templo del cine con una película de género, desde donde reflexiona de los miedos y ansiedades humanas con una mirada completamente nueva y llena de emociones sorprendentes mucho más complejas que la histérica Black Mirror. Cristina Andreu, presidenta de la asociación de mujeres cineastas CIMA, animaba en el pasado festival de Málaga a las jóvenes directoras a salir del intimismo y lanzarse al género. Julia Ducournau es su profeta.

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