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Matrix Resurrections. La Mesías Transgénero Reclama Su Autoría

María Guerra 22 diciembre, 2021 1 4


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“Desde hace 20 años, Warner Bros nos ha llevado a nuestra casa camiones llenos de dinero para que hiciéramos la secuela de Matrix y siempre hemos dicho que no”. Con sus rastas rosas y su inmenso poderío, así explicaba Lana Wachovski en el pasado festival de Berlín por qué había decidido ahora resucitar a sus personajes de Neo y Trinity. Añadía que la muerte de sus padres le había sumido en un proceso de duelo del que sentía, que solo podría salir de la mano de los protagonistas de Matrix. Y los resucitó.

Coloquio sobre Matrix 4 en Berlin febrero de 2021 con la directora Lana Wachovski y los guionistas David Mitchell y Aleksandar Hemon

Digamos que esta es la pastilla azul, la versión mundana de su decisión. Pero, después de haber visto Matrix Resurrections  y con la pastilla roja en el buche, me inclino por una motivación más profunda relacionada con su propio legado y la voluntad de reafirmar que Matrix NO es una obra de dos hombres que transitaron a mujeres, sino de dos mujeres trans que al principio de su carrera utilizaron el privilegio de ser varones blancos en una industria heteropatriarcal hasta la médula.  No nos olvidemos de que estamos ante una obra clave del cine mainstream que reivindica creaciones y creadoras fuera del establishment. Lo dijo Morfeo en Matrix: “Estás aquí porque sabes algo. Y aunque lo que sabes no lo puedes explicar, pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida, algo no funcionaen el mundo. Ahí está como una astilla clavada en tu mente y te está enloqueciendo. Esa sensación te ha traído hasta mi”.

Tienes razón, Morfeo. Ser mujer/trans/ latina/ negra/ gorda/ lesbiana/ mayor, es una mierda en esta sociedad. Cualquiera que no sea hombre blanco lo entiende. Bueno, algunos incels, neonazis y seguidores de Trump pensaron de sí mismos que también eran seguidores de Neo, pero eso es otro negociado. Es fácil identificarse con el perdedor y el excluido. Y cuantas más veces ves la trilogía de Matrix, mejor se entiende que la batalla que se libra no es entre el bien y el mal, sino con una misma, para liberarse de las cadenas autoimpuestas. Ahí va otro pescozón a la vieja épica masculina, en la que el héroe necesita matar o morir para triunfar. Las Wachovski proponen un triunfo sin guerra.

Matrix prendió la mecha del descontento y la liberación existencial de la juventud del siglo XXI. Veintidós años después de la primera entrega, las hermanas Wachovski todavía alucinan con las miles de personas trans que les agradecen haberse sentido reconocidas en la historia de Neo. Un aspecto curioso de Hollywood es que los cineastas de las superproducciones no se prodigan en explicaciones políticas de sus películas, si éstas son excesivamente molestas para el sistema. No olvidemos que en Estados Unidos tienen a dios impreso en sus billetes, y se lo toman muy en serio.

Netflix. Entrevista a Lily Wachovski en la que confirma que Matrix es una historia trans

Está claro que Lana y Lilly Wachoski son auténticos caballos de Troya en las tripas de Hollywood y que su biblia de valores fluidos es demasiado trascendental para que ellas dejaran que su creación globalmente legitimada pasara a la historia firmada por un hombre. Matrix Resurrections es un gesto de autoría reconquistada para las dos mujeres que le colaron al mundo con ideario no binario, donde campaba con total naturalidad Switch, el personaje rubio que era hombre en la realidad y mujer en Matrix.

Poco se puede decir de la cuarta entrega sin estropear la sorpresa. El arranque de Matrix Resurrections tiene aroma de ajuste de cuentas con los ejecutivos del cine y los videojuegos. Es un pequeño capón al ejército de serviles adláteres que le dan coba a las estrellas, a las que exprimen como vacas lecheras. Keanu Reeves en su personaje de Neo envejecido se pasea con desidia por los despachos de sus socios y se confiesa en su psicoanalista antes de volver a darse de bruces con los herederos de Laurence Fishburne, en modo guerrilla de rabiosa diversidad racial. La primera hora de Resurrections es una fiesta de auto parodia que desemboca en una ensalada de tiros y puñetazos, sin kung fu, qué pena.

No pasará a la historia del cine la cuarta entrega de Matrix, pero sí a los anales de la representación política en el gran altar que es la pantalla de Hollywood. Lo decía Lilly en la anterior entrevista: «El gran logro de la ciencia ficción es hacer posible lo imposible». La victoria de las hermanas Wachovski es dulcísima y dolerá a muchos; especialmente a los imbéciles que siempre se ponen detrás del ganador. El ganador en Matrix son dos mujeres trans que han firmado la trilogía de ciencia ficción más relevante de los últimos 25 años. Y que Marvel llore en una esquina.

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